Las gracias que Sor María Ana obtiene para aquéllos que invocan su intercesión es la más brillante expresión de su amor. Pero no menos importante para nosotros es su mensaje en armonía con el divino plan de nuestra salvación:
mensaje de paz: hacer con humildad todo lo que esté en nuestro poder para ayudar a todos nuestros hermanos;
mensaje de alegría: ofreciéndonos nosotros mismos totalmente a la Santa voluntad de nuestro Padre celestial;
mensaje de confianza: con la esperanza y certeza de que las virtudes geminarán en los corazones de los jóvenes.
La santidad de Sor María Ana Sala, la cual tanto influyó en las jóvenes, a las que ella instruyó, puede ser el ideal de los que actualmente realizan la santa y ardua tarea de educadores cristianos.
Esta santidad puede poseer un mensaje para las jóvenes generaciones porque está caracterizada por el perpetuo gozo de Dios, que ilumina el espíritu de una eterna juventud.