Su intercesión

Fue justamente en el hospital de Muriaé donde tuvieron lugar algunas curaciones, obtenidas gracias a su intercesión. Estas curaciones fueron señaladas en los procesos informativos y apostólicos para la beatificación de Sor María Ana Sala. He aquí algunos casos:

En 1930, Giovanni Barbosa Soares, cultivador negro, padecía de gangrena en la pierna izquierda.

En 1931, José Januario de Matos, padecía también de una úlcera gangrenosa progresiva en una pierna.

En 1934, Giuseppe Modesto da Silveira, estaba aquejado por una peritonitis debida a una hernia estrangulada.

En 1958, un niño, Jesús Vidon Filho, tenía una bronquitis capilar.

También en el hospital Cardenal Panico de Tricase (Lecce) las hermanas imploraron la intercesión de Sor María Ana Sala para ayudar a salvar a una niña, Antonia Pantaleo, hospitalizada en 1968 con un choque traumático sufriendo múltiples fracturas en la parte derecha de su cuerpo a causa de un accidente de carretera. La lista temporal y espiritual de las gracias obtenidas a través de la intercesión de Sor María Ana Sala podría ser muy larga.

La curación de la señora Giuseppina Perasso Rampon de una gravísima peritonitis en 1931 fue oficialmente reconocida come milagro, por un decreto canónico el 13 de julio de 1979.