Consagración perpetua de la Hna. Claudia Segoviano Bárcenas

Santa Iglesia Catedral de Querétaro - 5 septiembre, 2015

De la homilía de su Excelencia Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Querétaro (clique aquí para leer el texto completo)

Con alegría nos hemos reunido en esta mañana para celebrar la Santa Eucaristía en la que Cristo Jesús, se ofrece continuamente como el alimento que da la vida al mundo y en donde encuentra su fundamento y su fuerza la vida consagrada.

 

Es, en este contexto litúrgico que hoy queremos celebrar la consagración perpetua de la Hna. Claudia Segoviano Bárcenas, quien con alegría y con generosidad quiere responder a la llamada de Jesús, viviendo los consejos evangélicos bajo el carisma específico de las Hermanas de Santa Marcelina.

 

 

Me alegra que esta celebración se lleve a cabo en el Año de la Vida Consagrada al que Su Santidad el Papa Francisco nos ha convocado y que jubilosos estamos viviendo, pues sin duda que la mejor forma de celebrar y vivir este año, es poniendo sobre el altar de Dios, el deseo concreto de la hermana Claudia, quien desea consagrarse para siempre en la vida de pobreza, castidad y obediencia por el Reino de los cielos.

 

 

La vida consagrada está llamada a reflejar este esplendor del amor, porque confiesa, con su fidelidad al misterio de la Cruz, creer y vivir del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

Querida hija, Jesús necesita de ti la respuesta firme y contundente. Una respuesta que sea capaz de llevarte al abandono en sus manos y poder así extender el Reino, más allá de los límites físicos, humanos y existenciales.

Hay toda una humanidad que espera: personas que han perdido toda esperanza, familias en dificultad, niños abandonados, jóvenes sin futuro alguno, enfermos y ancianos abandonados, ricos hartos de bienes y con el corazón vacío, hombres y mujeres en busca del sentido de la vida, sedientos de lo divino…” (cf. Francisco, Carta apostólica a todos los consagrados con ocasión de año de la vida consagrada).

 

 

Que la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, Esposa sin arruga y sin mancha, conserve virginalmente la fe íntegra, la esperanza firme y el amor sincero, de todas y cada una de las consagradas. Amén

 

 

 

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La fiesta de la profesión continúa en la casa de las Hermanas, en un ambiente de fraternidad y alegría.

La comunidad franciscana estaba fraternalmente y alegremente presente.

 

 

Como es tradicional en México, la "novia" abre el baile con su padre...

 

 

... y parte la primera rebanada de pastel!

 

 

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